
Los que me conocen saben que difícilmente pueda quedarme callada cuando se trata de homenajear a alguien o de expresar mi disconformidad por algo.
Esta vez se juntan las dos situaciones. Por un lado este jueves 11 de septiembre se conmemora el día del Maestro (aquí en Argentina) y por otro lado en estos días se está viviendo una situación bastante tensa con los docentes bonaerenses que reclaman mayores salarios (
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La situación no es nueva. Aunque la "excusa" cambie, lo que no cambia es que los docentes de las escuelas bonaerenses y de la capital federal siempre tienen un motivo para realizar un paro. Por el bajo sueldo, por tener que trabajar doble jornada, por tener que tomar examen en marzo o diciembre, por tener que corregir trabajos fuera del horario de clases, por la situación edilicia de los establecimientos, por el transporte, por el frío, por el calor, por las monedas o por cualquier otra situación que los afecte.
Estoy de acuerdo en que todos deben ganar un salario que dignifique su trabajo, estoy de acuerdo en que todo ser humano debe ser respetado en su labor y que un docente forma parte de los pilares de una sociedad, tanto como los padres, pero lo que me indigna es cuando estas situaciones terminan politizándose.
Qué ejemplo le muestran a sus alumnos cuando la mejor manera que encuentran de disentir es no yendo a trabajar?.
Qué ejemplo le dejan a sus alumnos cuando deciden cortar calles, insultar a un ministro, o generar desorden en la vía pública por el simple hecho de querer reclamar algo?
El mensaje que claramente les dejan es que la única manera de que te escuchen, el único camino para un reclamo, la única forma auténtica de disentir es confrontando de manera violenta, realizando paros, cortando calles, tomando colegios, protestando en una conferencia de prensa, insultando a cualquiera que contradiga su opinión.
¿Esa es la educación que ellos defienden?. ¿Eso es lo que les parece correcto enseñar?¿No es que dentro de los derechos del niño está su derecho al aprendizaje?
El tema da para largo y no es mi intención extenderme en esto. Simplemente me enoja que estos hechos ocurran. Algunos se han enojado por
la solicitada que salió en los diarios respecto al aumento y ratificaron el paro. Otros simplemente siguen al rebaño para "no quedar mal" ante sus colegas.

Yo lo único que sé es que este jueves 11 de septiembre seguiré rindiendo homenaje a esos docentes de alma, a aquellos que trabajan con el corazón, que aman enseñar, que cruzan diariamente caminos de tierra, que van bajo climas extremos en busca de sus alumnos para que no falten a clases. Y repito mi recuerdo y reconocimiento del que
hablé en otro post, a aquellos maestros que conocí en escuelitas de frontera en la provincia de Misiones, donde el esfuerzo por enseñar no dependía de tomarse 2 colectivos sino de cosas más profundas como darles de comer a los chicos, pasarlos a buscar a caballo y enseñar desde cómo vestirse hasta sumar y restar. Ellos no están pensando qué día hacer el paro que indica la gremial docente, ellos no se preocupan si se les embarró un stilleto o si los guantes no combinan con el tapado. Ellos piensan en cómo educar a esos niños y en cómo aportar su granito de arena para que todos puedan tener acceso a la educación, a un aprendizaje justo y ponen todo de sí mismos para que esto suceda.
Muchos maestros de capital y de Buenos Aires también son así. Muchas maestras que he tenido me transmitieron ese amor por la enseñanza que luego ejercí en la facultad durante años(*). Muchas fueron las maestras a las que estoy agradecida por la educación que le brindan a mi hija, por el cariño, por los retos, por los límites, por la paciencia, por su dedicación y su entereza.
A todos ellos FELIZ DÍA!!!.

Perdidos en el espacio Blog© 2008 Escrito por
Sophie
(*)Fui docente universitaria y cobraba $80 (ochenta pesos) mensuales por ocho horas reloj de clases + el tiempo de corrección de trabajos y reuniones de cátedra. En aquella época los docentes de escuelas también hacían paros y reclamaban aumentos hasta que consiguieron el famoso "impuesto por el incentivo docente" que curiosamente sólo le correspondía a ellos y que injustamente yo tuve que pagar (dicho impuesto era mayor que mi sueldo mensual como docente).