
Los hombres por el contrario no suelen tener esa "fama" de compradores, pero sí suelen ser más impulsivos a la hora de piropear a una mujer, al momento del "encare", o simplemente de si quieren hacer algo se deciden y lo hacen.
Más allá de las diferencias, unos y otros en algún momento hemos tenido momentos de debilidad, ese instante en que frente a una vidriera decidimos comprar algo.
Usualmente me sucede con libros o CD´s, con la banda de sonido de alguna película que vi; aunque en estos casos no lo considero una compra compulsiva, tal vez porque me encanta la música, me encanta leer y entonces esos rubros no entran, para mí, dentro del target desechable.
En cambio en lo que a indumentaria u otras cosas se refiere, creo que si juega el tema del impulso de compra porque si. Esa compra que no tiene razón más que la del decir: Lo quiero... "quiero eso" y listo, lo compro.
A mi me pasó, hace unos años en Unicenter cuando vi un saco. No estaba en liquidación, no era económico, no era clásico pero me gustaba y quise tenerlo.
Creo que fue la primera vez que me compré algo así por impulso absoluto, ya que siempre soy medida con los gastos, evalúo el uso que puedo darle y demás factores... es decir, no soy compradora compulsiva. Pero aquella vez lo fui y me sentí feliz.
Por suerte después lo usé un montón y pasados los años siguió en vigencia... pero no siempre es así. A veces eso no pasa, compramos algo y después lo dejamos ahí, olvidado, archivado y ni sabemos por qué lo compramos.
¿alguna vez les pasó? ¿qué cosas compraron por impulso o "calentura" y después quedaron en el cajón olvidado?.
Llame ya!!! (digo.... opinen ya je).

Perdidos en el espacio Blog© 2008 | Escrito por Sophie