
Regresar de vacaciones cuesta.
Cuesta en muchos sentidos. Cuesta porque uno quiere quedarse haciendo "nada" eternamente o por lo menos un poco más de tiempo (aunque este año fueron 15 días!!!).
Cuesta porque con el regreso comienzan ciertas rutinas; para las que somos madres todo lo concerniente a escuela, reuniones, uniformes, cumpleaños, etc.; para los que no tienen hijos también hay rutinas como la del laburo, la compra de supermercado, planificar la cena, almuerzo o mínimamente tener la alacena con algo de comida.
Este año le agregué algo más que me costó y es escribir un post luego de las vacaciones. Pero, como todo llega, ya es tiempo de hacer un pequeño resumen de cosas que aprendí, recordé, odié, amé, descubrí, confirmé, padecí y quiero compartirlo con ustedes.
Lo que aprendí:
A remontar un barrilete. A quedarme flotando con los "flota flota" en una pileta panza arriba dejando el miedo al ridículo para otro día. Prender el fueguito para el asado.
Lo que recordé:Lo mucho que me gusta ir a la playa temprano a caminar, lo mucho que me cuesta resistirme a las medialunas del desayuno!!!.
Lo que más amé:Mirar el cielo estrellado, la infinidad del mar y sus olas, la inmensidad de la playa tranquila de la mañana, los asados de la nochecita fresca, las charlas extensas y entretenidas con mi marido después de cenar lógicamente acompañados por un rico tinto en el balcón mirando el bosque.
Lo que más odié:Las hormigas pequeñitas (rojas, moradas o el color que fueran), la arena que siempre se colaba en las sábanas frescas, la rutina de ponerse crema antes de la playa, la lluvia de algunos días, los precios exhorbitantes del parador (ni que estuvieran en CanCún che!!), limpiar el interior del auto bajo una lluvia torrencial (ver anécdota más abajo).
Lo que descubrí:Un topo y su interminable construcción de túneles, cuevitas y sus ojitos mirandonos desde uno de los huequitos.
Lo que confirmé:Las hormigas pequeñitas rojas pican y mucho. Los amores de verano existen desde temprana edad. No hay como la tranquilidad de las vacaciones para juntar energía.
La anécdota más odiada:
Un día que decidimos ir a
Pinamar a pasar la mañana y almorzar. Todo anduvo de maravillas hasta el momento que llegamos y al parar el auto mi hija largó parte del almuerzo y el rico helado de chocolate cual muñeco Chuky en acción.
Luego de evacuar la zona del desastre me dispuse a limpiar el asiento con ayuda de desinfectante, perfumante, agua, detergente, cepillo y demás elementos necesarios para quitar lo poco que se había manchado. Esto no hubiera sido una anécdota intersante si al relato no le agregáramos algo del clásico de Spielberg:
Indiana Jones (o sea los bichos) y un poco de tormenta repentina.
Si si, como si fuera poco soportar el olor del vómito con el auto cerrado porque llovía a raudales, de pronto salieron de un huequito escondido, miles y miles de hormiguitas rojas sobre la ventana hasta poner casi opaco una parte del vidrio.
Me empapé, me llené de barro los pies, me banqué el olor a vómito mientras limpiaba, me picaron algunas hormigas, pero finalmente las eliminé a todas!!!!!!!!!!!!
Siiiii!!! al grito de Towanda!! llegué al departamento toda embarrada cual Indiana al regreso de una nueva aventura jaja.
Besos a todos.

Perdidos en el espacio Blog© 2008 | Escrito por
Sophie